13.3.08

Ositos de Ambrosoli


Estas semanas me han pasado muchas cosas y he tenido la oportunidad de relacionarme con bastantes personas.

Una nueva vida dice un amigo mio, para mi sólo una nueva etapa.
De una variedad de asignaturas a asignaturas de una misma área.
De hacer lo que tenemos que hacer a hacer lo que queremos hacer.
De tener pocas libertades a tener demasiadas libertades.
De tener uno que otro amigo de alguna tribu urbana a tener decenas de conocidos cada uno con un estilo, idelogía e historia distinta.
Se juntan los del norte, los del sur, los de aquí y los de allá, de Puerto Varas y de Antofagasta, de San Bernardo y de San Carlos.

Ayer camino a casa conocí a un abogado recién egresado de Derecho de la UChile, se dio cuenta de que estudiaba Derecho Romano y me dijo que me iba a ir bien porque él en primer año no era tan ordenado como yo. Más ayá de prestar atención a ese amigable comentario, reflexioné sobre lo fácil que es conocer gente y sociabilizar con desconocidos cuando encontramos ese preámbulo o esa característica en común.

Llegando a casa cerré los ojos y recordé las palabras de un amiga que tiempo atrás me contó una historia para tranquilizarme por un problema que me agobiaba. Ella me hablaba de un lugar en el que todos se conocían y que era igual de grande que Santiago, además todos eran amigables y se saludaban conrdialmente al más puro estilo de "The Truman Show" o algo parecido al la familia de los ositos de Ambrosoli. En ese momento mi mamá me manda al supermercado a comprar y olvido en parte lo que estaba reflexionando.

Ya en el supermercado me doy cuenta de que no hay carne molida especial envasada y le pregunto a un reponedor, el atentamente me ayuda y me dirije hacia una señorita que soluciono eficazmente mi problema facilitandome personalmente una bandeja. Llegando a la caja una señora con un carro llegó segundo antes que yo y al ver que yo solo compraba un par de cosas me dijo: "adelante" (algo así como promo del banco BBVA). Yo sonreí, le di las gracias y avancé. En eso la cajera me dice: "Bienvenido a xx" en eso me detuve sonreí notoriamente y pensé...

"al parecer no estamos tan lejos de llegar a ser como los Ositos de Ambrosoli"

Saludos.