Érase una vez un árbol muy frondoso, verde y de gran envergadura. En estas fechas sus frutos eran abundantes, eran manzanas rojas muy brillantes. Franco, un joven de 15 años caminaba por el valle intentando encontrar respuesta a su inquietud, de pronto ve el árbol y aprecia sus frutos. Se acercó un poco y pudo ver que unas manzanas estaban a sus pies, pensó en tomar una pero no les gustó su apariencia.
Se acercó aún más al árbol y lo empezó a encaramar, su peso hizo caer una manzana, pudo haber bajado y conformarse con ellas pero no quiso, siguió subiendo hasta tener al alcance una roja y hermosa manzana. Arrancó con fuerza la manzana y se dispuso a probarla, la saboreo un poco y disfruto su dulzor y carnosidad, no obstante miro hacia arriba y vio una manzana en la copa del árbol, entre muchas ramas y de muy difícil acceso. Soltó la manzana a medio comer y siguió subiendo el árbol.
Los brazos y piernas de Franco empezaron a rasmillarse producto de las ramas, pero Franco decidido a alcanzar su objetivo no paraba; mientas más se acercaba, más se cansaba y más quería obtener lo anhelado. Entonces llegó ahí estaba, el bien tan preciado, al alcance de su mano; la tomó, la limpió y la probó.El sabor de ese fruto era idéntico que el de la fruta que probó medio árbol más abajo.
Franco frustrado por su esfuerzo más recompensado soltó la manzana a medio comer, ésta cayó al lado de todas las otras manzanas que ya estaban en el suelo, incluso se la que estaba a medio comer que era de las mitad de debajo del árbol.Franco bajó y caminó contento, no por las manzanas, sino porque había podido comprender la inquietud que tanto lo atormentaba.



6 comentarios:
Estimado Felipe, ¿sabes lo que más me gusta de tu Blog? Casi todas las entradas tienen un fondo reflexivo y hasta moral.
El contenido de las cosas no siempre lo podemos pensar sólo basados en la forma, porque las apariencias muchas veces terminan deleitando exclusivamente a los sentidos.
Tampoco vale la pena tratar de consumir más de lo requerimos. Me resulta absurdo pensar en que para muchos les es más atractivo conseguir mucho de algo que disfrutar ese algo. Hay que tener ojo con nuestros hábitos alimenticios para no terminar con bulimia (aplica la metáfora a todas las cosas, a todas).
Saludos,
PS: te dejo invitado oficialmente a mi Blog, para que veas las entradas de ahora y quizás las antiguas (te podrían interesar más los temas tratados antes).
Oh, eso ya lo habia escuchado de ti alguna vez... Creo qe estabamos en el Lastarria o no sé donde pero salisre con tu enseñanza de el arbol... estaba tu amigo también.
Es linda y deja harto para pensar...
Cuidate felipe y seguire navegando en tu blog xd
HoLa Felipe =)
soy la hermana del Pablo xD !
la verdad es que la enseñanza que dejaste en esta entrada es para reflexionarla bastantes veces .. en realidad hay tanta gente que no se conforma con las cosas bellas y básicas que le suceden en la vida, concuerdo totalmente contigo con eso de disfrutar cada segundo de la vida al máximo, así se aprovecha mejor, y se vé de otra perspectiva la vida =) , cuidate mucho, estamos conversando besito
Luz María Vodanovic ^^
El sabor de los damascos me viene a la boca para consolarme con la idea de que la abundancia esta al alcance de la mano; si uno sabe encontrarla...
La antagonista.
El inmenso saber del hombre se torna futil cuando se enfrenta a la particularidad de la inexorable finalidad humana.
Siendo tan limitados, que siempre creemos tener la razón.
¿De donde sacaste esta historia?
Te lo pregunto porque a mi me pasa algo similar. No soy conformista y me gusta ir por lo que me cuesta, así, cuando lo consigo me siento realizada y mucho más feliz a diferencia de este relato, que como conclusión, el niño se dio cuenta que el fruto de la copa, el cual tanto deseo; no tenia diferencia alguna con el que se encontraba más abajo.
Si se que en algunos aspectos de la vida es así, pero que lastima sería no soñar con alcanzar ESE fruto de la copa.
Publicar un comentario