Sentada en la arena tibia se te pasan las horas,
la luna se posa en el mar y se iluminan las olas,
tu tranquilidad se interrumpe cuando una brisa fría te eriza la piel,
llega alguien y te abraza por la espala,
no sabes quien es, no esperabas a nadie,
pero no te asustas, al contrario, te entregas y dejas que te abrigue.
cierras los ojos y empiezas a volar.
4.5.11
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